Nuestra Historia


La Escuela de Teología y Postgrado nace como una iniciativa de docentes evangélicos chilenos y latinoamericanos e interdenominacionales, con la finalidad de generar programas de diplomados y especialización, para posgraduados de instituciones teológicas evangélicas de nuestro país y continente. Al ver la gran necesidad de Instituciones cristianas evangélicas que capaciten a las congregaciones y líderes de iglesias, se ampliaron los Programas de Estudios. Hoy la ETP capacita a hermanos/as, pastores/as y docentes de nuestras iglesias evangélicas con un nuevo nivel de enseñanza que busca desarrollar un pensamiento crítico y pastoral para el ministerio cristiano de nuestra región.

La ETP opta por un enfoque teológico profundamente bíblico, pastoral y contextual. Se inspira en la tradición reformada, evangélica y latinoamericana, reconociendo el valor de los distintos aportes históricos y contemporáneos a la reflexión cristiana. Su teología busca no solo informar, sino también transformar, generando pensamiento crítico y acción comprometida.

Pedagógicamente, la ETP promueve un modelo centrado en el aprendizaje activo, el diálogo constante entre fe y vida, y la formación integral de la persona. El aula se concibe como un espacio comunitario donde se construye conocimiento desde la experiencia, la reflexión y la práctica, con acompañamiento cercano del cuerpo docente y un fuerte énfasis en la mediación pedagógica y el acompañamiento pastoral.

El modelo educativo de la ETP se basa en una visión integral del ser humano y en una pedagogía comprometida con la formación teológica contextual, crítica y transformadora. Este modelo pone en el centro al estudiante como sujeto activo del aprendizaje, acompañado por docentes que median el conocimiento desde una relación horizontal, respetuosa y pastoral.

  • Centralidad de la persona: La ETP considera que toda formación debe partir del respeto por la dignidad de cada persona, su contexto y su experiencia de fe.
  • Aprendizaje significativo y crítico: Los procesos de enseñanza se orientan a que el estudiante no solo adquiera contenidos, sino que los interprete, cuestione y aplique desde su realidad.
  • Articulación entre teoría y práctica: Se promueve una teología que nace de la práctica comunitaria, y que vuelve a ella para transformarla.
  • Contextualización y encarnación: El currículo y las metodologías responden a las necesidades, desafíos y búsquedas del pueblo latinoamericano.
  • Evaluación formativa y ética: El proceso evaluativo acompaña al estudiante, retroalimenta su aprendizaje y valora su esfuerzo, creatividad y compromiso.